19 noviembre 2010

Terremoto

De repente todo tembló bajo tus pies. Apenas acertaste a acurrucarte en posición fetal. A llorar mientras todo a tu alrededor se desmoronaba sin remedio. El pasado, el presente y el futuro. Sin parar de preguntarte por qué tanto sufrimiento, pasados los días encuentras fuerzas para abrir los ojos, enjugar las lágrimas y hacer balance de daños. Al menos tienes a tu hija. Tampoco has perdido el trabajo ni los amigos. Ahí sigue en pie tu casa, tu calle, tu barrio. Parecía el fin del mundo, pero no fue para tanto. En el espejo se refleja el sol y tu cara. Él se lo pierde.

15 comentarios:

Torcuato dijo...

Cierto. Él se lo pierde.
Quizá ese ojo que ilustra este magnífico micro delata un poco el final.
La posición fetal también es una pista fundamental.
Un abrazo, Raúl.

No Comments dijo...

Muy bueno, me gustó la manera en la que describes esta ruptura. Y siempre, él se lo pierde. Y quizá, esa niña, de alguna manera, también, pobre.

Un saludo indio.

SIL dijo...

Maravilloso, Raúl.
No me sale otro cosa...

Un beso inmenso

SIL

SIL dijo...

Léase correctamente: otra cosa.
:)

David Gangarossa dijo...

Así me he sentido yo en algún momento. Cinco años después digo lo mismo: Ella se lo pierde.

Baizabal dijo...

La cuestión es reconstruir el mundo interior. Muy bien, me gusta.

Respecto al micro anterior:

Me gusta esa mirada crítica a México. Lo malo es que acá no se pueden hacer esas críticas porque entonces salen esas serpientes y... ya sabes. En fin, yo creo que serpientes, águilas y nopales deben estar hartos de simbolizarnos.


UN abrazo

Raúl dijo...

Tocayo, un relato muy bueno. Desde la sencillez.

Hiperbreves S.A. dijo...

Otro abrazo para ti, Torcuato, esas pistas son como las miguitas de pan de los cuentos infantiles...

Saludos, No Comments, cada ruptura es una pérdida... o una ganancia... según la parte.

Un beso, Sil, me alegro de que te haya gustado. Si una mujer con tu sensibilidad y tu alma poética ha disfrutado con este microrrelatillo, me puedo dar por infinitamente satisfecho.

Esa es la actitud, David, ellos o ellas se lo pierden. Somos seres maravillosos a la espera de encontrar a quien sepa valorarnos con justicia.

Gracias, Tocayo. Trato de escribir desde la sencillez porque tampoco podría hacer otra cosa. No soy un erudito ni un estilista, tampoco un orfebre de la palabra. Hago lo que puedo.

Entiendo, Baizabal, lo peor que le puede pasar a una sociedad es perder la libertad de ser y decir. Terrible. Y dicho esto, creo en la posibilidad de redención. Creo en que todo puede mejorar. Sólo he tenido la oportunidad de visitar México una vez y fue en un viaje a una zona muy turística como Quintana Roo. A pesar de eso, pude entrever pistas de un país extraordinario que no tiene los dirigentes que merece.

Marga dijo...

Te podría decir muchas cosas...

Genial descripción.

Me ha gustado mucho.

Un saludo.

Un tipo dijo...

Así debe sentirse.
Gran micro.


Saludos.

Gerardo Fernández dijo...

Muy bueno, me gustó muchísimo.
Un abrazo desde el trapecio.

Citopensis dijo...

Él se lo pierde o él se lo gana.

Jugar con las palabras.

Y a temblar todos de miedo.

reina dijo...

Triste pero real... hay que seguir apesar del mundo, no se puede parar... ni lo vale...
Muy bueno...!!!

Hiperbreves S.A. dijo...

Hay que seguir adelante... siempre.

Anónimo dijo...

Gracias Raúl, lo importante es rescatar los restos del naufragio y valorar la vida, la hija,los amigos. En fin, sólo se cierra una parte de tí, pero permanece lo demás. Un capítulo en el libro de tu vida o quizá una página solamente.

Besos