12 febrero 2010

Aguantó

El gordito aguantó collejas como todos los días, pero cambió la rabia por una sonrisa extraña. Aguantó igual los insultos, los cánticos soeces y los intentos cotidianos por desnudar su enorme culo blanco. Aguantó riendo en silencio, con una mueca entre la burla y la felicidad oscura. Aguantó tranquilo, abrazado a su maleta de Punisher, ajeno a las provocaciones de sus nunca compañeros de clase. Esperó su momento aferrado a aquella mochila negra. En su interior, ni rastro de libros o material escolar, sólo la pistola de papá.

20 comentarios:

Citopensis dijo...

O de mamá.

Quién sabe si fue ell o él la que puso el arma en la cartera...

- Hijo, para el recreo, tu venganza.

no comments dijo...

Aguantó claro, esta vez sí, le habían hecho ya todo el daño posible y en cambio, esta vez tenía preparada su venganza.

Un saludo indio

Isabel González dijo...

Yo lucho contra eso en todos los recreos, es tan duro que mi empatía me hace sufrirlo casi como si me lo hicieran a mí. Empieza estos ataques a la autoestima sobre los siete u ocho años, es la edad de mis alumnos. Es una edad maravillosa en la que descubren constantemente, muy, muy receptivos, sus emociones empiezan a crecer , su sensibilidad también. Hay que empezar ahí ya la lucha. Qué les descubre al mismo teimpo esta sociedad nuestra que son capaces de ser tan crueles, en muchas ocasiones los que tienen más carencias. Es muy, muy dificil y una tarea importantísima para los educadores y los padres avocados a ir siempre contracorriente de esta sociedad que se hace de los insultos, un espectáculo en los medios...

Disculpa, es un tema que me rebela totalmente. Y ya estoy algo cansada de educar sin apoyos.

que me gustó mucho tu micro,
un saludo,

Isabel

Hiperbreves S.A. dijo...

Buen matiz y buena intrahistoria, Citopensis. Me gustó.

Otro saludo, indio, un vengador fan de El Castigador, de Marvel.

Isabel, esa lucha te honra y esa batalla hay que ganarla entre todos. Hace tiempo escribí que la sociedad debe rechazar, e incluso ridiculizar, el uso cotidiano de la violencia... pero es tan dífícil, está tan arraigada esa admiración, ese respeto por las conductas violentas. La única manera de cambiar eso es empezar en los colegios y personas como tú van poniendo su grano de arena camino de una gran montaña. Enhorabuena. Y ánimo.

PD: Quizá alguien piense que mi microrrelato es el fondo violento, pero la realidad es que pretendía reflejar y denunciar el sufrimiento y la motivación que puede llevar a algunos menores a cometer actos terribles.

SIL dijo...

Terriblemente genial.
Tremendamente real.
Intimidante, vigente, palpable en cada día de escuela.

Tengo cuatro hijos, y soy testigo de las crueldades más increíbles a edades tempranas, que agitarían la sangre del más imperturbable...


Genial, una vez más, Raúl.
Abrazo inmenso.

SIL

DANIEL SÁNCHEZ BONET dijo...

Acabo de leer el microrrelato en el periódico como cada viernes por la mañana.

Sólo tengo que decir, que es buen ejemplo didáctico de lo que es un microrrelato.El final se puede vaticinar, pero la estructura es perfecta y el misterio que creas también.

8,5

Por cierto, respecto a lo de abril, el proyecto de Atrapalabras es muy bueno para comentarlo. Ah, también estoy a punto de convencer a los de Coffe News, ese folletito que se encuentra en las cafeterías, de añadir un microrrelato mío cada semana. A ver si esta semana, empiezo. También es una buena iniciativa para comentarla y de cómo el microrrelato se adapta a muchos formatos.

Hiperbreves S.A. dijo...

Gracias, Daniel. Hay mucho que contar y comentar sobre los microrrelatos, a ver si un día nos sentamos y preparamos algo organizado para ese encuentro de abril.

Iván López dijo...

Elephant!! Gus Van sant

Esteban Dublín dijo...

Buen cuento.

Víctor dijo...

La venganza se sirve fría. Y enlatada en una Parabellum. Bueno, Raúl.

Hiperbreves S.A. dijo...

Iván, me alegro de verte por aquí. En una estantería tengo un DVD de Elephant (de esos que regaló algún diario nacional) pendiente de un visionado... quizá haya llegado el momento.

Un saludo.

Gracias, Esteban.

Víctor, vivimos en un mundo lleno de vengadores, vengados y vengativos... ¿qué miedo, no?

Hiperbreves S.A. dijo...

Sil, quizás a los que somos padres nos duelen especialmente esas grandes crueldades que cometen algunos pequeños.

Un abrazo.

Isabel Martínez dijo...

El gordito aguantó porque se sabía victorioso en la batalla final. Una pistola otorga mucho poder.
Magnífico breve.

sandrita dijo...

Creo que el final es previsible y no sorprende.

Rosg. dijo...

Los niños nacen inocentes y se van transformando poco a poco en lo que son a causa de lo que los demás no saben ver en ellos. Me gusta este blog.

Saludos

Hiperbreves S.A. dijo...

Isabel, un terrible e irracional poder.

Rosg. tienes razón. Los niños son esponjas. Y su entorno los moldea para bien o para mal.

Sandrita ¿de verdad adivinaste que en la maleta guardaba la pistola de su padre? Bendita intuición. De todas maneras, tampoco hay que tomarse los microrrelatos como un engaño o acertijo que se resuelve en la última línea. Son piezas literarias con muchos más valores.

Microrrelatos dijo...

Se masca la tragedia. En tu línea Raúl.

Hiperbreves S.A. dijo...

Microrrelatos... Ojalá no llegue a sacar la pistola. ;)

José Antonio Fernández dijo...

Un micro bien llevado. Me ha recordado a esos casos que cada cierto tiempo salen en los medios de algunos adolescentes que cargan su rabia contra sus semejantes descargando su violencia a cerrojazo limpio contra quien se ponga por delante.
Para reflexionar.
Un saludo.

carlos de la parra dijo...

Esto aquí en Estados Unidos es lugar común,el niño harto de burlas y abusos orillado a una venganza asesina,y algunos ya no tan niños.Los maestros deben estar más atentos a prevenir que crezcan éstos casos de hostigamiento colectivo.