28 diciembre 2007

Romantic

Por sorpresa, preparó un fin de semana romántico en la Toscana. Ocuparon una preciosa casita de campo cerca de Florencia y el primer día cenaron a la luz de las velas en un antiguo granero restaurado. Tras el café y el licor, se amaron entre la paja. Al día siguiente la llevó a pasear a caballo entre los verdes campos. Al atardecer, con sus monturas paciendo plácidamente, extendieron una manta en la cima de una colina. Allí merendaron y se amaron de nuevo. La cena, en la torre de un viejo castillo, también fue maravillosa. En los postres le entregó aquel carísimo anillo y le juró amor eterno. En mitad de un beso, un teléfono móvil rompió la magia. Llamaba su mujer.