21 febrero 2008

La gruta

El camino lo andamos a tientas, tratando de no tropezar contra las rocas, de no chocar contra las paredes húmedas de esta gruta sin final. El camino lo andamos sin rumbo, sin conciencia de tiempo ni espacio, en oscuridad plena. Caminamos horas en silencio en este viaje al fin del mundo, hasta que, con una mezcla a partes iguales de temor y valentía, abandono el grupo y regreso solo sobre nuestros pasos. Busco la luz que existía en el pasado, pero me fallan las fuerzas. Cuando caigo sobre la tierra mojada, continúo arrastrándome hacia mi origen. De repente, las paredes donde me apoyaba desaparecen. No hay nada alrededor. Hace frío. Estoy fuera. ¿Entonces por qué todo sigue igual de oscuro?

2 comentarios:

Anónimo dijo...

BRILLANTE COMO CASI TODO LO QUE HE LEIDO HASTA AHORA. FELICIDADES DE NUEVO. DEJARÉ EL RESTO PARA OTRO DÍA. TODO D UN SOPETÓN PODRÍA EMPACHAR. PEPA

Raúl Sánchez Quiles dijo...

Gracias por leerme tanto, eres una joya.