02 febrero 2008

Caída libre

Al saltar del avión sólo podías pensar en las cuatro normas básicas que te dictó tu instructor. Tardaste varios segundos en empezar a disfrutar, en serio, de tu primer vuelo libre. Cayendo a diez metros por segundo recordaste a los pájaros que envidiabas de chico, y los viste perderse en la inmensidad azul de aquel cielo móvil. Disfrutabas con la cara tensa y repleta de pliegues que el aire marcaba; con los brazos y las piernas formando una gran equis; con la inmensidad de la tierra corriendo a tu encuentro. Tanto disfrutabas que olvidaste la cuarta norma, la relativa al paracaídas de emergencia. Como nada se abrió sobre tu cabeza, cerraste los ojos y te recreaste en el resto de tu vida. Diez segundos dan para mucho.

25 enero 2008

Amable señor

Ese señor siempre me sonríe y me regala caramelos al salir del colegio. Es muy simpático porque siempre me pellizca un cachete y me dice niña guapa. Ayer me regaló una muñeca Bratz, pero dijo que no se lo contara a nadie, que era un secreto. No quiere que nadie sepa que en su casa tiene un sótano lleno de juguetes porque se los pueden robar. Mi hermana mayor no es ladrona, así que le conté que hoy me va a llevar a coger el barco y el avión de los Polly Pocket. No roba pero es medio celosa y puso cara de chincha rabiña. Seguro que fue ella quien se chivó. Al salir de clase el señor me estaba esperando, pero cuando me subí a su coche aparecieron papá, mamá, la chivata y por lo menos diez policías con pistolas. Todo por unos simples Polly Pocket.

19 enero 2008

X1VT

Creí en la sinceridad de tus palabras justas, me convenció tu mirada limpia y sucumbí al aplomo de tus gestos. Tu sonrisa me cautivó, pero fue tu saber estar, tu porte bello de caballero atemporal lo que terminó de entregarme cual esclava. Te di todo. Te seguí durante meses, como una sombra, sin dudar jamás de tus intenciones, sin tolerar jamás una crítica. Te hubiera acompañado por desiertos y montañas lejanas sin preguntar cómo, cuándo, cuánto ni dónde. Pero todo cambió desde aquel día que tanto esperábamos. Te llevaste mi voto y no volví a saber de ti.

16 enero 2008

Nohaymal

Iba por el último párrafo de aquel artículo cuando el periódico salió despedido de sus manos. Su cuerpo se inclinó hacia adelante, empujado sin remedio por la ley de la gravedad, y sus brazos se abrieron desesperados, como alas, buscando asidero. Con el pelo al viento y la expresión asustada perdió, como un futbolista cualquiera, la verticalidad. Milésimas de segundo antes del golpe, cerró los ojos y anticipó el dolor. Aún aturdido por el choque contra las baldosas, sintió el calor de una mano delicada. Avergonzado, elevó la vista y vio la sonrisa de la mujer más hermosa de la ciudad. En el suelo, sucio y ridículo, celebró su suerte y la invitó a un café.

04 enero 2008

Suerte

No puede ser, piensa mientras remira el billete supuestamente premiado. El seis, el cuatro, el seis, el seis y el seis. Sesenta y cuatro mil seiscientos sesenta y seis. Podría ser rico, o no; podría salir brindando en la tele, o no. El número impreso es, pero internet y el teletexto podrían equivocarse. No quiere saltar ni exteriorizar una alegría que podría no tener sentido. Sólo mira y remira el décimo. Mira y remira la pantalla. No se lo cree, pero su suerte ha cambiado. Es el mismo número y es el primer premio: le ha tocado. Cuando se convence de su fortuna, abre la puerta de casa eufórico y sale sin mirar. El camionero sólo escucha un golpe seco y ve un décimo volar.

28 diciembre 2007

Romantic

Por sorpresa, preparó un fin de semana romántico en la Toscana. Ocuparon una preciosa casita de campo cerca de Florencia y el primer día cenaron a la luz de las velas en un antiguo granero restaurado. Tras el café y el licor, se amaron entre la paja. Al día siguiente la llevó a pasear a caballo entre los verdes campos. Al atardecer, con sus monturas paciendo plácidamente, extendieron una manta en la cima de una colina. Allí merendaron y se amaron de nuevo. La cena, en la torre de un viejo castillo, también fue maravillosa. En los postres le entregó aquel carísimo anillo y le juró amor eterno. En mitad de un beso, un teléfono móvil rompió la magia. Llamaba su mujer.

25 diciembre 2007

La dupla

Hemos pasado juntos lo mejor y lo peor. Con nadie hemos compartido así nuestras vidas en estos años de comunes intereses. Formamos un equipo que afrontó, prietas las filas, tanto las victorias como los fracasos. Hemos sido solidarios y abnegados, pensando siempre que el otro formaba parte de uno mismo. Nuestros pasos se han fundido en el camino y, como buenos peregrinos, hemos sabido esperarnos cuando a alguno le fallaban las fuerzas. Jamás antepusimos otro egoísmo que el egoísmo de la dupla. Jamás pensamos en singular. Jamás actuamos con menos de dos cabezas ni cuatro manos. No sé si esto será el amor, pero nosotros no necesitamos otra cosa.

Ulises77

Llevas cuatro meses chateando a diario con Ulises77. Le conoces bien y sabes que podría ser el hombre de tu vida. Precisamente por eso has decidido dar hoy el gran paso. Una zancada prevista para las seis de la tarde en la cafetería Olimpo. Te presentas puntual, pero hay demasiados hombres con abrigo azul. Pides un café y te sientas a esperar. Pasan las horas y las mesas se vacían poco a poco. Fantaseas con la identidad de tu amado, ilusionada, hasta que te das cuenta de que sólo quedan tres personas: una camarera colombiana, tú y él. Ulises77 guardaba un secreto. Está sentado enfrente, pero no puede verte. Para él sí es una cita a ciegas.

12 diciembre 2007

Caciques

Se quedó sin trabajo, le cerraron todas las puertas y muchos conocidos le retiraron el saludo. Dejó de disfrutar de los escasos privilegios que su puesto anterior le proporcionaba y, en aquella vida nueva, los problemas se multiplicaron. Desaparecieron las caras amables y arreciaron los insultos, los reproches y las descalificaciones. Su familia también notó la caída en desgracia y giró sin control en la misma espiral de acoso cotidiano que consumía al patriarca. Cuando, cabizbajo, preparaba la maleta, pagaba el precio de denunciar la injusticia en esas tierras donde los que mandan dicen en voz alta que ya no quedan caciques.

30 noviembre 2007

El poeta

Buscando los versos perfectos, el poeta garabateaba sin cesar las hojas de centenares de cuadernos. Ocupaba veinte horas de sus días pariendo poemas mediocres y reservaba apenas unos minutos al aseo o la comida, apenas tres o cuatro horas al sueño obligado. En la madrugada en que la métrica, la rima y el ritmo encontraron la perfecta armonía y los versos fluyeron bellos como el arroyo de la montaña, el poeta suspiró aliviado. Aquel poema perfecto merecía un final trágico. Con las primeras luces entrando por la ventana del presidio, el poeta ató una sábana y perpetró un prosaico suicidio.

27 noviembre 2007

Pobre feliz

El joven ejecutivo viajó en avión privado desde New York a Sydney. Dos escalas y 24 horas de vuelo sin soltar de la mano el maletín que contenía el anticipo de los 5.000 millones de dólares de aquella oferta irrechazable. Desde la capital australiana fueron 15 horas por carretera hasta Kakadu. Miles de kilómetros para una misión que no entrañaba, a ojos del joven economista, más dificultad que la distancia. Cuando tocó en la puerta de la humilde casa no pudo evitar imaginar las mansiones que construiría aquel desgraciado con los miles de millones que valían sus tierras con corazón de uranio. De vuelta a New York, con el maletín tan repleto como a la ida, el joven pasó 24 horas repitiendo incrédulo y confuso la frase de aquel pobre feliz, satisfecho por conservar intactos los páramos de sus antepasados: "No, gracias. No necesito el dinero".

18 noviembre 2007

Majestad

El Rey, indignado, me mandó a callar en plena audiencia. Todos los consejeros, asesores, políticos y nobles adulones clavaron entonces sus ojos en mí, con una expresión general que oscilaba entre la reprobación y la compasión. Durante unos segundos mantuve la mirada fija en el monarca, cuyo rostro había pasado del tono blanco burgués al rojo rabia real. Yo sabía lo que significaba aquella llamada al silencio y, por eso, aprovechando mis últimos segundos de libertad, concluí la osadía que me llevaría a la celda:

-Majestad, mal podrá reinar quien prefiere el silencio a la verdad.

08 noviembre 2007

Llama tú

¿Por qué no me llamas? ¿Por qué no me llamas ahora, a las 11:05, como siempre has hecho en los últimos diez años? ¿Dónde diablos te has metido? Sabes que me pongo nervioso si no me llamas, que necesito saber dónde estás en cada momento. Y tú ahí… sin llamar… a saber con quién andarás, con algún cerdo de tu empresa. Y yo aquí, en casa, como un idiota. Si es que debería irte a buscar porque eres una zorra, te lo debes estar montando con alguien en la oficina. Maldita perra, cuando llegues a casa verás… (suena el móvil).
-¿Sí? hola, preciosa, ¿sabes que no puedo vivir sin ti?.

07 noviembre 2007

Libros ardientes

Las hojas de libro se mecen ardientes en el aire. Mientras vuelan, las letras de cada página se funden a negro antes de desintegrarse para todos, para siempre. El baile de papeles blan cos, fuego y ceniza se eleva apenas unos metros, difunde su olor y cubre el suelo con frases mutiladas. Las palabras supervivientes se reparten por la calle huérfanas de sentido. Así ardían los libros en la hoguera del dogmatismo y la fe sin tolerancia. Así arden, y así vuelan ahora, los libros tras las bombas de los nuevos inquisidores.

31 octubre 2007

Mal amor

Si te regalo flores, te entra alergia al polen; si te invito a cenar, estás a dieta; si organizo un viaje sorpresa a París, prefieres quedarte en casa; si propongo un fin de semana casero, hubieras preferido París; si exploro bajo las sábanas en busca de cariño, mejor otro día; si me hundo en la almohada esposado por el sueño, tu mano juega en la oscuridad; si quedo para comer con tus padres, soy un entrometido; si vamos a comer solos, es porque nunca quiero invitar a tus padres; si te quiero dejar, me pides matrimonio. Por eso, ya tengo la solución a mi problema de mal amor: hoy te diré que quiero vivir para siempre contigo.

25 octubre 2007

Con papá

Por más que lo intento no logro evitar la permanencia de ese leve rastro de ceniza en la esquina del mueble del comedor. Mi mujer lleva años pidiéndonos a mí y a mi madre que lo dejemos porque nos hace daño, pero la costumbre es más fuerte que la razón y ninguno de los dos podemos prescindir de ese ritual en cada comida. Lo hemos intentado varias veces, pero antes del segundo plato nos arrepentimos y repetimos la ceremonia. Mi mujer dice que sólo es un desagradable montoncito de ceniza sobre el mueble, pero ella no entiende que no podamos comer sin papá.

18 octubre 2007

Ecoilógico

Nunca logro evitar que el humo tizne los muebles de la sala de estar. Lo he intentado todo, pero no hay manera humana. El cambio climático es una realidad espantosa y todos debemos hacer algo por evitarlo, pero desde que me di de baja de la red eléctrica, del butano y del gas ciudad, los inviernos se hacen duros. El humo es un problema, pero también está mi familia. Todos me dicen que la hoguera en medio del salón no es sostenible.

09 octubre 2007

Un cuento (birmano)

Centenares de sacerdotes católicos se manifiestan en las calles junto a miles de civiles para pedir el fin de una larga dictadura militar. Los curas desafían el toque de queda impuesto por los represores de los derechos y libertades del pueblo y ocupan la primera fila de las manifestaciones pacíficas. Entre disparos, bastonazos, botes de humo y gases lacrimógenos, los alzacuellos y las sotanas avanzan impasibles en pro de la libertad de la gente humilde.

27 septiembre 2007

Desaparecida

Jugaba en la plaza en obras que construía el ayuntamiento enfrente de casa. El reloj rondaba las tres de la tarde cuando sus amiguitos la perdieron de vista. Sus hermanos y su padre la buscaron por el barrio hasta que, a las once de la noche, avisamos a la policía. El país se llenó de carteles con su foto de estudio y, durante varios meses, su nombre se repitió sin cesar en todos los medios de comunicación. Han pasado diez años y la investigación se paró hace ocho. El eco de su nombre se apaga en la lejanía, aunque en el pueblo pocos olvidan a mi niña de los moños rubios. El ayuntamiento le ha rendido un homenaje en forma de monolito. Como madre, he pedido que lo ubiquen en la plaza, ya terminada, donde la vi por última vez. Justo en la zona ajardinada donde tuve que enterrarla.

20 septiembre 2007

Cuna, cama, caja

Llanto, familia, amigos, globos, flores, risas, brindis, pañales, azul, rosa, cuna.
Anillos, flores, llanto, risas, familia, amigos, brindis, blanco, oro, puros, cama.
Llanto, familia, amigos, pañuelos, flores, abrazos, penas, gris, negro, caja.
Cuna, cama, caja. Llanto, risas, llanto.

08 septiembre 2007

Sólo tú sabes

Todos te saludan por la calle y te llaman por tu nombre de pila como si fueras de su familia. Los niños, las mujeres y los viejos te sonríen ilusionados como quién ha visto a una estrella terrenal. En los bares, siempre alguien te ha pagado ya la consumición cuando pides la cuenta. En las tiendas, los dueños te reservan su mejor descuento. Tus vecinos te adoran y sabes que pondrían la mano en las brasas por ti. Cada cuatro años te votan en masa, pero día a día te revalidan y te empujan con mil palmadas en la espalda que suenan como aplausos. Eres el político más popular y valorado. Y sólo tú sabes que, además, eres un corrupto.

03 septiembre 2007

Los espías

La policía busca un espía en el pueblo. El ladrido de los perros y el mugido de las vacas otorgan falsa normalidad a una mañana histórica para esta aldea de 25 habitantes, cuya población se ha duplicado por la presencia de innegables agentes de paisano. Esos portadores de todo un muestrario de gafas de sol registran la casa del vecino cincuentón que cambió la ciudad por el campo hace tres años. El domicilio del emergente apicultor que, según sus escasas confesiones de bar, vivía bien de una pensión pública. Era reservado, amable y educado. Jamás habló de su pasado, pero todos, desde la panadera hasta el alcalde pedáneo, sabíamos que pasaba información a servicios secretos extranjeros. Creyó que Madriguera era un escondite perfecto, pero olvidó que en los pueblos pequeños nos conocemos todos. Evidentemente, seremos discretos: a los medios de comunicación y a la policía les diremos que no salimos de nuestro asombro.

01 septiembre 2007

El dedo

Nelson “El zurdo” llega siempre de madrugada a su casa de chapa, plástico y madera. Bajo el marco de la puerta hace la señal de la cruz y besa su escapulario de Nuestra Señora de la Candelaria. Se lava las manos, se cambia de ropa, sintoniza bajito Radio Caracol y se sienta junto a la cuna de su hijo. Extiende el dedo índice de la mano izquierda y lo coloca junto a la manita del bebé. Cada noche desde su nacimiento, el pequeño Nelson se aferra al dedo que aprieta el gatillo. Al dedo paterno que, aunque aún no lo sepa, siembra muerte por encargo para darle de comer. Es natural de Medellín. Es natural en Medellín.

Axioma de Yungay

Cuando el terremoto sacudió los pies de Yungay, los fieles rezaban en la iglesia. Con cada temblor de la tierra, crecía también la magnitud de las oraciones que pedían clemencia divina. Al cesar los vaivenes del piso, algunos salieron a comprobar los efectos del desastre, mientras los más creyentes seguían rogando piedad a su dios omnipotente. A varios kilómetros de allí, en la cumbre del Huascarán, una inmensa masa de rocas, barro y nieve inició un galope mortal. Tres minutos después, la avalancha que vino del Valle de Ranrahirca sepultó por completo la ciudad de Yungay, demostrando que la fe no detiene montañas.

17 agosto 2007

La niña mora

Casualmente pasaba por allí en el preciso instante en que el terrorista suicida hizo estallar su coche. Un fogonazo sordo de luz ardiente lo llenó todo. Luego sólo quedó el humo, el olor a quemado y los lamentos que se fundían con las alarmas y las sirenas lejanas. Aturdido como un boxeador al borde del KO, traté de incorporarme, pero las fuerzas sólo me dieron para posar la palma de la mano sobre el suelo cubierto de sangre con cristales. Cuando logré descifrar parte del caos que me rodeaba, pude ver a la niña. Aquella simpática mujercita de tres años que paseaba hace veinte segundos con un helado en la mano. Ahora no se mueve. Flota en medio de un charco escarlata. A mí me falta media pierna, pero estoy vivo. Soy europeo y pronto avisarán a mi embajada. Me sacarán del país y recibiré una indemnización de mi gobierno. Quién diría que mi sangre es idéntica a la de la niña mora.

10 agosto 2007

Sospechoso

–El principal sospechoso del asesinato de la hija de los Smith salió de su casa esta mañana por la puerta trasera, llevaba una maleta y acababa de comprar un billete para Brasil. El dispositivo de urgencia se activó y le seguimos hasta el aeropuerto. En el momento en que tres agentes de paisano le dieron el alto y le encañonaron, salió corriendo. No hubo más remedio que abrir fuego para evitar la fuga.
–¿Qué pronóstico tiene el sospechoso?
–Tenía pronóstico reservado… pero ya está en el Instituto de Medicina Legal.
–¿Algo más, agente?
–No… bueno, sólo un dato para el informe interno: hubo un error en las pruebas de ADN y al final se ha descartado su implicación.
–Omítalo. Eso ya carece de importancia.

06 agosto 2007

Cambio y corto

–Declarado incendio con muy mala pinta en área forestal. Cambio.
–Activamos protocolo 1-A de actuación primaria. Decretado Nivel Uno de Alerta. Cambio y corto (…).
–Se nos va de las manos, necesitamos todos los recursos disponibles. Cambio.
–Activamos protocolo 1-B de actuación secundaria. Mantenemos Nivel Uno. Cambio y corto (…).
–Falta personal; necesitamos más medios aéreos. El fuego está descontrolado. Cambio.
–Activamos protocolo 2-A e iniciamos gestiones para solicitar, de acuerdo con sistema homologado de peticiones externas, apoyo a otras administraciones según Plan de Cooperación Interadministrativa. Cambio y Corto (…).
–El fuego arrasa todo. No podemos actuar. Necesitamos medios aéreos. Es urgente. Avanza sin control.
–Activamos protocolo 2-B e iniciamos gestiones para pedir, vía burofax, reunión con coordinador de emergencias para activación de Plan Urgente de Cooperación Interadministrativa. Sigue nivel Uno. Cambio y corto (…).
–No queda nada por arder. El tiempo mejora y el incendio se apaga lentamente. Esto es una tragedia. Cambio.
–¡Fantástico! Activamos protocolo 3-A de convocatoria informativa. Enhorabuena a todos. Ha sido un gran éxito de coordinación interadministrativa. Cambio y corto.

20 julio 2007

Ojalá

Me distraigo viendo la lámpara mecerse levemente. A ratos me observo las manos, con sus cinco dedos, les doy vueltas con dificultad y las miro en silencio, desde la palma hasta el envés. La gente que me quiere me alimenta varias veces al día: leche, agüitas calientes, papillas, compotas y purés. No me gusta tanto, pero también me bañan, me echan colonia y me tienen siempre peinadito. Los pañales me los cambian unas cuantas veces al día y casi nunca se olvidan de ponerme la crema contra las rozaduras. Están todo el día pendientes de mí. Yo no hago prácticamente nada más que dormir, comer, oír, mirar y jugar con mis manos bobas. Ojalá pudiera expresar cuánto les quiero, más allá de las miradas tiernas o de esos abrazos torpes que intento darles cuando se acercan. Ojalá los años fuesen semanas. Ojalá tuviera tiempo para aprender a hablar de nuevo. Ojalá fuera un bebé y no sólo lo pareciera.

13 julio 2007

Soñabas

Las luces de la autopista se pierden a toda velocidad por el rabillo de tus ojos. El coche avanza impasible rodeado de carriles vacíos, sin más compañía ocasional que los faros cegadores de los escasos vehículos que nadan contra corriente más allá de la mediana. La monotonía del trayecto suena como una nana, mientras tus párpados luchan para no abrazarse en medio de la noche. Nada cambia hasta que un perro cruza la autopista y tú giras instintivamente el volante. Lo siguiente es el mundo dando vueltas. Cuando abres los ojos, te das cuenta de que soñabas y de que el coche lleva un minuto y medio consumiendo a solas varios kilómetros de recta. Has tenido suerte. Para cuando tus ojos se vuelven a cerrar, ya has tirado fuerte de la manta y estás acurrucado contra un cuerpo caliente. Ya no volverás a separar los párpados. Ibas a 100 kilómetros por hora y, mala suerte, soñabas otra vez.

05 julio 2007

Cruzados

Las rodillas han dibujado una depresión sobre la gran alfombra donde un mar de túnicas blancas se mece ante mis ojos. Todos están orando en una misma dirección, con idéntica fe y con los mismos pies descalzos. Imbuido por la liturgia de la oración y cegado por una avalancha divina que me sepulta, imagino un futuro mejor para los míos. Las rodillas clavadas sobre la tela me unen a una tierra infecta de infieles. Cuando esta cabeza se acerca al suelo con cada flexión del tronco, puedo oler el mal que me rodea más allá de los muros de este edificio sagrado. En un momento de pausa y reflexión, me acaricio la barba y añoro la muerte. Nada ha cambiado en los últimos 912 años. En Europa debe haber alguien que ahora esté afilando su espada.