18 junio 2008

El paso

¿Cómo podría explicarte que el siguiente no es un paso más? ¿Cómo hacerte entender la trascendencia de ese breve gesto? Parece poco, algo normal, un uso social, un hecho mediano... Sin embargo, lo que tenemos entre manos y pies, no es cosa baladí. No encuentro las palabras adecuadas que me permitan salir indemne de los desfiladeros de la cursilería, pero siento la necesidad de explicar, aunque sea ñoño, que éste, el nuestro, no es un paso más. Hartos estamos de escuchar historias de conflictos y fracasos, pero, ¿qué sería la vida sin el riesgo? Lo más fácil sería quedarnos donde estamos, a esperar, a verlas venir. Sin embargo, nos vamos a mover. Vamos a dar un paso. Ahí delante nos espera el resto de nuestra vida. Suerte, compañera.

28 mayo 2008

22 negro

Te dije que apostaras al rojo y preferiste el negro. Te advertí de que la apuesta debía ser conservadora y pusiste todo o nada al número 22. Mientras la bola giraba, no podía parar de pensar en lo estúpido que eres. Tantas fichas de colores, tantos euros en manos del azar me revolvían el estómago. Te pedí que no fuéramos al casino, que optáramos por otra diversión más sana y menos avara... Pero tú siempre haces lo que te da la gana, como apostar los 12.000 euros de la indemnización al 22 negro en esa maldita ruleta. Nunca me haces caso, ni siquiera cuando tengo razón. La bola se paró en el 3 rojo y en un pis-pas volaron todos los planes que teníamos con ese dinero. “Mala suerte”, dijiste; “pobre gilipollas”, pensé. A ver con qué te vas a pagar ahora el divorcio.

Rabia

Algo te sube por dentro, como una marea que te oprime y te impulsa a descargar toda esa ira. Por más que lo intentas, no encuentras la calma y sólo notas calor e inquietud. Te esfuerzas por no gritar, por no insultar, por no romper... pero dentro sientes un demonio que se agita. Un gesto mínimo o una palabra de más son suficientes para desencadenar la tormenta. Entonces agarras lo que más cerca te queda, la botella de recuerdo de Cuenca, y lanzas las casas colgadas contra la pared del salón, impulsadas por un grito irreproducible. Tus ojos de loca buscan más productos delicados, hasta que encuentran el cenicero de cristal que te regaló tu tía. Cuando se hace añicos contra el suelo, respiras atropelladamente. Ya está. La rabia se fue por donde vino.

15 mayo 2008

Curling

Siempre serás mi equipo del alma, en los triunfos y en los fracasos. Siempre sentiré tus colores porque soy un hincha intenso, de esos cuyo estado de ánimo está indisolublemente ligado al marcador de tus partidos. Me condicionas la existencia por un contrato sentimental indefinido, pero eso no quiere decir que no me permita licencias. En días como hoy, cuando al cuánto de la derrota se suma la humillación del cómo, los colores los siento para dentro. En la clandestinidad del garaje, retiro la bufanda del salpicadero y las botitas del retrovisor; cambio de llavero, y recupero el reloj neutral. Desayuno en otro bar y, por supuesto, pido prensa económica. Si me preguntan, no me gusta el fútbol. Hoy prefiero el curling.

02 mayo 2008

Animales

Tenemos mucho que aprender de los animales, así que procura ser cauto como el gamo, laborioso como las hormigas, rápido como el guepardo, fiel como el cisne, independiente como el gato, elegante como el puma, tierno como el koala, cooperativo como el lobo, discreto como el camaleón, sigiloso como la serpiente, leal como el perro, adaptable como la rata, paciente como el perezoso, valiente como el tejón, preciso como el cormorán, incansable como el camello, fuerte como el escarabajo rinoceronte y familiar como el elefante. Pero, sobre todo y ante todo, procura no ser tan bestia, zorro, cerdo, perro, puerco, burro, ganso, hiena, becerro, víbora, buitre, rata, zángano ni cabrón como es el hombre.

Libros

Cuando entraste en la modesta casa sin libros, un viento helado te recorrió la espalda. A pesar del temor que te infunde la ignorancia, disfrutaste de un aromático café iletrado y de una provechosa charla. Horas después traspasaste el quicio de la puerta de aquella mansión marmórea. Una sonrisa satisfecha y evidente alteró tu rostro en el momento en que la doble puerta de caoba alumbró una espectacular biblioteca. Estanterías llenas de libros se erguían en todas las paredes, desde el zócalo hasta la escocia. Abrumado por la dimensión universitaria de la colección, afrontaste temeroso la charla con tu noble anfitrión. Pasada una hora, un viento helado te recorrió la espalda. El café era horrible, pero el verdadero terror lo infundía la inquietante presencia de tantos libros que nunca nadie había leído.

Ego II

Que la vida son dos días, hombre, que no hay que tomarse las cosas a la tremenda. Hay que saber relativizar y disfrutar de lo bueno. No se puede estar todo el día llorando, con el moco y los pañuelos como una Magdalena. ¿Que te acaban de despedir con 50 años? Pues a cobrar el paro y a esperar una ofertita buena. ¿Que te acaba de dejar la mujer? Pues un buen tinte, gimnasio y al mercado a pescar divorciadas. ¿Que ella se queda con el piso? Pues te vas a una pensión que allí te limpian y te hacen la cama todos los días ¿Que el médico dice que lo tuyo de la próstata tiene mala pinta? Pues encargamos una mariscada y nos vamos de putas. Si tienes cáncer, que te quiten lo bailado. No te amargues, hombre, que para desgracias, las mías.

16 abril 2008

Ego

Me encanta conversar contigo porque siempre estamos de acuerdo. Eres la única persona con la que nunca he mantenido una discusión. Cada vez que se me ocurre una idea sé que puedo recurrir a ti, que tú sí me escucharás atentamente y no oiré otro no por respuesta. Estoy muy satisfecho de poder compartir contigo mis proyectos de futuro. Como yo siempre digo: es más difícil escuchar que hablar, y en eso eres buena. Tú siempre estás dispuesta a sentarte y escuchar con atención, sin interrumpir, sin apostillar, sin matizar ni contaminar mi discurso con comentarios impertinentes. Indudablemente, eres la persona ideal para conocer mis brillantes iniciativas. Nunca te he visto una mala cara, ni un gesto de duda. Crees en mí y me apoyas de forma incondicional. Tú sí que eres lista. Casi tanto como yo.

08 abril 2008

Existir

De lunes a sábado te levantas a las siete de la mañana, te duchas, te vistes y desayunas un café con leche y tres galletas con fibra. Al doblar la esquina, tomas la línea 4 del metro y sesteas durante seis paradas. Caminas cinco minutos por las calles de tu polígono industrial y fichas a la entrada de la fábrica. Trabajas ocho horas encajando piezas idénticas y sólo paras tres veces: dos para ir al baño y una para comer en silencio. Cerca de las siete de la tarde regresas a casa, cenas poco y te tumbas en el sillón a ver cualquier cosa por televisión. No sales, no tienes amigos ni amores. Nadie te llama, excepto algún familiar lejano en fiestas de guardar. Por eso, cuando te das cuenta de que no haces otra cosa que existir, decides cambiar. Hoy saliste a la calle por la ventana de tu séptimo piso puerta B.

28 marzo 2008

El guía

En el camino encontrarás un árbol seco de gran porte. Debes seguir la dirección que te indique la sombra de su tronco bajo el sol de mediodía. Camina trece horas a un ritmo lento, pero constante, y así llegarás a la falda de una montaña verde. En la cima, da la espalda al norte y gira tu cuello a la izquierda. Esa será la dirección correcta. Camina durante dos días, pero recuerda que sólo podrás descansar doce horas. Si cumples, llegarás al final del segundo día al borde de un río caudaloso. Al otro lado de la orilla hallarás un montículo de piedras. En su interior existe una losa incrustada en la tierra que indica el rumbo correcto. Camina tres días más, pero detente sólo 18 horas para dormir, alimentarte y aliviar tu cuerpo. Sobre todo, ten fe y disfruta esperanzado del camino. Sólo tu dios sabe que no va a ninguna parte.

27 marzo 2008

Revolución

Las férreas autoridades de este país ampliaron sus poderes absolutos desde la política hasta la moral pública y privada. En su afán por controlar todo y a todos se lanzaron a legislar sobre lo mínimo y lo máximo. En diez años, el número de leyes, casi todas plagadas de prohibiciones, creció al insostenible ritmo que evoca la propaganda gubernamental: “Un día, una ley”. Hoy, en la solemne alocución semanal del Presidente Supremo en la Plaza de la Decencia Nacional, se anunció una nueva legislación: la Ley de Seriedad y Buena Conducta. Un texto que, entre otras cosas, prohíbe el buen humor público y privado, y castiga, con penas de cárcel, la risa en la vía pública. El pueblo, harto, contestó el anuncio con una revolución espontánea y derrocó al Gobierno con una multitudinaria carcajada.

14 marzo 2008

De hoy no pasa

Pasa ocho horas al día frente a una pantalla de ordenador, sin parar de pulsar teclas y letras. Apenas levanta la mirada una decena de veces en su jornada laboral para observar la coronilla de su compañero más cercano. Ella debe tener entre 30 y 35 años, es de estatura media, complexión delgada y perturbadores ojos verdes. No fuma, pero le gusta el café. No conduce, pero le gustaría. Quería vivir sola, pero ahora preferiría tener más compañía que la televisión digital terrestre. Pasa ocho horas al día frente a ese hombre de su edad, estatura media, complexión delgada y perturbadores ojos negros. No se conocen, pero le gusta. No han hablado nunca, pero le gustaría. De hoy no pasa. A las tres de la tarde, cuando se crucen en el pasillo, va a preguntarle cómo se llama.

06 marzo 2008

La mosca

En el estrecho mundo que existe entre la doble puerta de tu terraza, una mosca lucha por su vida a golpes contra el vidrio. Su zumbido ahoga los constantes impactos de la batalla, pero no tanto como para que no te percates de lo que sucede. Después de un minuto, decides tomar partido por la mosca y te levantas. Abandonas las sábanas cálidas y decides jugar a ser dios en la Tierra. Cuando abres las puertas notas el frío y, pleno de impaciencia, conminas a la mosca a que abandone su encierro. Cuando por fin se pierde en la inmensidad del mundo, te sientes un bienhechor. No sabes que tu dedo se ha posado sobre uno de sus minúsculos excrementos. Para cuando te lo eches a la boca ya será demasiado tarde: ese gesto es el germen de la salmonelosis que te llevará a la tumba.

28 febrero 2008

2301

A la sombra de aquel árbol, en aquella pradera sin fin, te sentaste a descansar. Allí estabas, con los pies hinchados de segar kilómetros de hierba seca, con la boca pastosa y la piel quemada desde un cielo sin nubes. Agotado después de recorrer páramos durante días, sonreías a tu suerte, a la sombra de aquel pequeño árbol, el único que has visto en semanas de éxodo desesperado. Sigues tan solo como siempre, pero esas hojas que se agitan sobre tu cabeza son la esperanza y el futuro... hasta que ese rugir lejano te despierta aterrorizado. Conoces ese sonido mecánico, por eso te tiemblan los labios y las manos. Miras a tu alrededor, sabes que no hay escapatoria, pero estás dispuesto a sostener un último combate. Corre el año 2301 y vas a defender con tu vida el último árbol de tu patria.

21 febrero 2008

La gruta

El camino lo andamos a tientas, tratando de no tropezar contra las rocas, de no chocar contra las paredes húmedas de esta gruta sin final. El camino lo andamos sin rumbo, sin conciencia de tiempo ni espacio, en oscuridad plena. Caminamos horas en silencio en este viaje al fin del mundo, hasta que, con una mezcla a partes iguales de temor y valentía, abandono el grupo y regreso solo sobre nuestros pasos. Busco la luz que existía en el pasado, pero me fallan las fuerzas. Cuando caigo sobre la tierra mojada, continúo arrastrándome hacia mi origen. De repente, las paredes donde me apoyaba desaparecen. No hay nada alrededor. Hace frío. Estoy fuera. ¿Entonces por qué todo sigue igual de oscuro?

No pasará

De los errores se aprende, amigo Wilson, y estoy convencido de que los dirigentes del mundo no están dispuestos a permitir, de nuevo, la muerte absurda de millones de personas en decenas de países. La lección la hemos aprendido bien y, a pesar de que existan pesimistas como tú, las reglas del juego han cambiado y la opción de la paz y la política de alianzas se ha impuesto de forma definitiva. Las bombas y la destrucción masiva son ya herramientas del pasado. No hay nada que temer. El tiempo de las grandes guerras ha terminado. Bienvenido a la modernidad, al momento de la razón, la negociación y la política. Créeme, estamos en 1919 y tenemos todo el siglo XX por delante.

02 febrero 2008

Caída libre

Al saltar del avión sólo podías pensar en las cuatro normas básicas que te dictó tu instructor. Tardaste varios segundos en empezar a disfrutar, en serio, de tu primer vuelo libre. Cayendo a diez metros por segundo recordaste a los pájaros que envidiabas de chico, y los viste perderse en la inmensidad azul de aquel cielo móvil. Disfrutabas con la cara tensa y repleta de pliegues que el aire marcaba; con los brazos y las piernas formando una gran equis; con la inmensidad de la tierra corriendo a tu encuentro. Tanto disfrutabas que olvidaste la cuarta norma, la relativa al paracaídas de emergencia. Como nada se abrió sobre tu cabeza, cerraste los ojos y te recreaste en el resto de tu vida. Diez segundos dan para mucho.

25 enero 2008

Amable señor

Ese señor siempre me sonríe y me regala caramelos al salir del colegio. Es muy simpático porque siempre me pellizca un cachete y me dice niña guapa. Ayer me regaló una muñeca Bratz, pero dijo que no se lo contara a nadie, que era un secreto. No quiere que nadie sepa que en su casa tiene un sótano lleno de juguetes porque se los pueden robar. Mi hermana mayor no es ladrona, así que le conté que hoy me va a llevar a coger el barco y el avión de los Polly Pocket. No roba pero es medio celosa y puso cara de chincha rabiña. Seguro que fue ella quien se chivó. Al salir de clase el señor me estaba esperando, pero cuando me subí a su coche aparecieron papá, mamá, la chivata y por lo menos diez policías con pistolas. Todo por unos simples Polly Pocket.

19 enero 2008

X1VT

Creí en la sinceridad de tus palabras justas, me convenció tu mirada limpia y sucumbí al aplomo de tus gestos. Tu sonrisa me cautivó, pero fue tu saber estar, tu porte bello de caballero atemporal lo que terminó de entregarme cual esclava. Te di todo. Te seguí durante meses, como una sombra, sin dudar jamás de tus intenciones, sin tolerar jamás una crítica. Te hubiera acompañado por desiertos y montañas lejanas sin preguntar cómo, cuándo, cuánto ni dónde. Pero todo cambió desde aquel día que tanto esperábamos. Te llevaste mi voto y no volví a saber de ti.

16 enero 2008

Nohaymal

Iba por el último párrafo de aquel artículo cuando el periódico salió despedido de sus manos. Su cuerpo se inclinó hacia adelante, empujado sin remedio por la ley de la gravedad, y sus brazos se abrieron desesperados, como alas, buscando asidero. Con el pelo al viento y la expresión asustada perdió, como un futbolista cualquiera, la verticalidad. Milésimas de segundo antes del golpe, cerró los ojos y anticipó el dolor. Aún aturdido por el choque contra las baldosas, sintió el calor de una mano delicada. Avergonzado, elevó la vista y vio la sonrisa de la mujer más hermosa de la ciudad. En el suelo, sucio y ridículo, celebró su suerte y la invitó a un café.

04 enero 2008

Suerte

No puede ser, piensa mientras remira el billete supuestamente premiado. El seis, el cuatro, el seis, el seis y el seis. Sesenta y cuatro mil seiscientos sesenta y seis. Podría ser rico, o no; podría salir brindando en la tele, o no. El número impreso es, pero internet y el teletexto podrían equivocarse. No quiere saltar ni exteriorizar una alegría que podría no tener sentido. Sólo mira y remira el décimo. Mira y remira la pantalla. No se lo cree, pero su suerte ha cambiado. Es el mismo número y es el primer premio: le ha tocado. Cuando se convence de su fortuna, abre la puerta de casa eufórico y sale sin mirar. El camionero sólo escucha un golpe seco y ve un décimo volar.

28 diciembre 2007

Romantic

Por sorpresa, preparó un fin de semana romántico en la Toscana. Ocuparon una preciosa casita de campo cerca de Florencia y el primer día cenaron a la luz de las velas en un antiguo granero restaurado. Tras el café y el licor, se amaron entre la paja. Al día siguiente la llevó a pasear a caballo entre los verdes campos. Al atardecer, con sus monturas paciendo plácidamente, extendieron una manta en la cima de una colina. Allí merendaron y se amaron de nuevo. La cena, en la torre de un viejo castillo, también fue maravillosa. En los postres le entregó aquel carísimo anillo y le juró amor eterno. En mitad de un beso, un teléfono móvil rompió la magia. Llamaba su mujer.

25 diciembre 2007

La dupla

Hemos pasado juntos lo mejor y lo peor. Con nadie hemos compartido así nuestras vidas en estos años de comunes intereses. Formamos un equipo que afrontó, prietas las filas, tanto las victorias como los fracasos. Hemos sido solidarios y abnegados, pensando siempre que el otro formaba parte de uno mismo. Nuestros pasos se han fundido en el camino y, como buenos peregrinos, hemos sabido esperarnos cuando a alguno le fallaban las fuerzas. Jamás antepusimos otro egoísmo que el egoísmo de la dupla. Jamás pensamos en singular. Jamás actuamos con menos de dos cabezas ni cuatro manos. No sé si esto será el amor, pero nosotros no necesitamos otra cosa.

Ulises77

Llevas cuatro meses chateando a diario con Ulises77. Le conoces bien y sabes que podría ser el hombre de tu vida. Precisamente por eso has decidido dar hoy el gran paso. Una zancada prevista para las seis de la tarde en la cafetería Olimpo. Te presentas puntual, pero hay demasiados hombres con abrigo azul. Pides un café y te sientas a esperar. Pasan las horas y las mesas se vacían poco a poco. Fantaseas con la identidad de tu amado, ilusionada, hasta que te das cuenta de que sólo quedan tres personas: una camarera colombiana, tú y él. Ulises77 guardaba un secreto. Está sentado enfrente, pero no puede verte. Para él sí es una cita a ciegas.

12 diciembre 2007

Caciques

Se quedó sin trabajo, le cerraron todas las puertas y muchos conocidos le retiraron el saludo. Dejó de disfrutar de los escasos privilegios que su puesto anterior le proporcionaba y, en aquella vida nueva, los problemas se multiplicaron. Desaparecieron las caras amables y arreciaron los insultos, los reproches y las descalificaciones. Su familia también notó la caída en desgracia y giró sin control en la misma espiral de acoso cotidiano que consumía al patriarca. Cuando, cabizbajo, preparaba la maleta, pagaba el precio de denunciar la injusticia en esas tierras donde los que mandan dicen en voz alta que ya no quedan caciques.

30 noviembre 2007

El poeta

Buscando los versos perfectos, el poeta garabateaba sin cesar las hojas de centenares de cuadernos. Ocupaba veinte horas de sus días pariendo poemas mediocres y reservaba apenas unos minutos al aseo o la comida, apenas tres o cuatro horas al sueño obligado. En la madrugada en que la métrica, la rima y el ritmo encontraron la perfecta armonía y los versos fluyeron bellos como el arroyo de la montaña, el poeta suspiró aliviado. Aquel poema perfecto merecía un final trágico. Con las primeras luces entrando por la ventana del presidio, el poeta ató una sábana y perpetró un prosaico suicidio.

27 noviembre 2007

Pobre feliz

El joven ejecutivo viajó en avión privado desde New York a Sydney. Dos escalas y 24 horas de vuelo sin soltar de la mano el maletín que contenía el anticipo de los 5.000 millones de dólares de aquella oferta irrechazable. Desde la capital australiana fueron 15 horas por carretera hasta Kakadu. Miles de kilómetros para una misión que no entrañaba, a ojos del joven economista, más dificultad que la distancia. Cuando tocó en la puerta de la humilde casa no pudo evitar imaginar las mansiones que construiría aquel desgraciado con los miles de millones que valían sus tierras con corazón de uranio. De vuelta a New York, con el maletín tan repleto como a la ida, el joven pasó 24 horas repitiendo incrédulo y confuso la frase de aquel pobre feliz, satisfecho por conservar intactos los páramos de sus antepasados: "No, gracias. No necesito el dinero".

18 noviembre 2007

Majestad

El Rey, indignado, me mandó a callar en plena audiencia. Todos los consejeros, asesores, políticos y nobles adulones clavaron entonces sus ojos en mí, con una expresión general que oscilaba entre la reprobación y la compasión. Durante unos segundos mantuve la mirada fija en el monarca, cuyo rostro había pasado del tono blanco burgués al rojo rabia real. Yo sabía lo que significaba aquella llamada al silencio y, por eso, aprovechando mis últimos segundos de libertad, concluí la osadía que me llevaría a la celda:

-Majestad, mal podrá reinar quien prefiere el silencio a la verdad.

08 noviembre 2007

Llama tú

¿Por qué no me llamas? ¿Por qué no me llamas ahora, a las 11:05, como siempre has hecho en los últimos diez años? ¿Dónde diablos te has metido? Sabes que me pongo nervioso si no me llamas, que necesito saber dónde estás en cada momento. Y tú ahí… sin llamar… a saber con quién andarás, con algún cerdo de tu empresa. Y yo aquí, en casa, como un idiota. Si es que debería irte a buscar porque eres una zorra, te lo debes estar montando con alguien en la oficina. Maldita perra, cuando llegues a casa verás… (suena el móvil).
-¿Sí? hola, preciosa, ¿sabes que no puedo vivir sin ti?.

07 noviembre 2007

Libros ardientes

Las hojas de libro se mecen ardientes en el aire. Mientras vuelan, las letras de cada página se funden a negro antes de desintegrarse para todos, para siempre. El baile de papeles blan cos, fuego y ceniza se eleva apenas unos metros, difunde su olor y cubre el suelo con frases mutiladas. Las palabras supervivientes se reparten por la calle huérfanas de sentido. Así ardían los libros en la hoguera del dogmatismo y la fe sin tolerancia. Así arden, y así vuelan ahora, los libros tras las bombas de los nuevos inquisidores.